21 de septiembre de 2016

LA VASIJA AGRIETADA

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban en los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros.
Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua. 
Durante dos años completos, esto fue así diariamente. 
Desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. 
Pero la pobre vasija agrietada... estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación. 
Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguatero diciéndole:
—Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.
El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente: 
—Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.
Así lo hizo la vasija...
Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo del sendero; pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar. 
El aguador le dijo entonces: 
—¿Te diste cuenta que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado, y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi maestro. Si no fueras exactamente como eres, incluidos tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.
 
  • REFLEXIÓN: Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas, sus propios defectos. Todos somos como vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar nuestras grietas para obtener buenos y hermosos resultados. No te avergüences de tus defectos pues te hacen un ser único.

6 de septiembre de 2016

DESTRUIR O CREAR

Cuenta la tradición que en cierta ocasión un bandido llamado Angulimal fue a matar a un sabio. El sabio le dijo: 
—Antes de matarme, ayúdame a cumplir un último deseo: corta, por favor, una rama de ese árbol.
Angulimal le miró con asombro, pero resolvió concederle aquel extraño último deseo, y de un tajo el bandido hizo lo que el sabio le pedía. Pero luego el sabio añadió:
—Ahora, vuelve a pegar la rama al árbol para que siga floreciendo.
—Debes estar loco –contestó Angulimal– si piensas que eso es posible.
—Al contrario –repuso el sabio–, el loco eres tú, que piensas que eres poderoso porque puedes herir y destruir. Eso es cosa de niños. El verdaderamente poderoso es el que sabe crear y curar.
 
  • REFLEXIÓN: La bondad es infinitamente más poderosa que la violencia y la maldad. Lo realmente difícil es amar a quien nos hace daño. Hacer cosas positivas y generosas por los demás es más difícil, aunque más gratificante, que dedicarnos a difamar, destruir y hundir a otros.

1 de agosto de 2016

EL GRAN REGALO DEL REY

Había una vez un rey sabio y amado que se preocupaba mucho por sus súbditos y deseaba sólo lo mejor para ellos. Los súbditos sabían que el rey tenía un interés personal en sus asuntos y trataba de comprender cómo afectaban éstos a las decisiones de sus vidas.
De manera periódica, el rey se disfrazaba y vagaba por las calles, tratando de ver la vida desde la perspectiva de ellos.
Un día se disfrazó como un pobre aldeano y fue a visitar los baños públicos. Muchas personas allí disfrutaban de compañía y relajación. El agua de los baños se calentaba en un horno en el sótano, donde un hombre era responsable de mantener el nivel de comodidad del agua.
El rey llegó al sótano para visitar al hombre que, incansable, atendía el fuego.
Ambos hombres comieron juntos y el rey se hizo amigo del solitario encargado. Día tras día, todas las semanas, el rey iba a visitar al fogonero.
El hombre del sótano pronto se convirtió en algo muy cercano para su extraño visitante, porque bajaba al sótano donde se encontraba. Nunca nadie le había mostrado tanta preocupación y cuidado.
Un día el rey reveló su verdadera identidad a su amigo. Fue algo arriesgado, ya que temía que el hombre le pidiera favores especiales o un regalo. En lugar de eso, el nuevo amigo del rey lo miró a los ojos y le dijo: 
—Dejaste tu cómodo palacio para sentarte conmigo aquí, en este sótano caliente y húmedo. Comiste mi humilde comida y me mostraste de manera genuina que te preocupabas por lo que me ocurre. A otras personas podrías darles ricos regalos, pero a mí me has dado el mayor de todos. Me diste el regalo de ser tú mismo.
 
  • REFLEXIÓN: La preocupación y el desvelo por los demás nos hacen realmente seres maravillosos. Se trata de empatizar, de ponernos en la situación de otros, de sentir de verdad los problemas de los demás. Sólo en esos momentos es cuando ofrecemos nuestro mejor y mayor regalo: la autenticidad de ser nosotros mismos, de poder mostrarnos como somos realmente y dar con generosidad lo que hay de bueno en nuestro interior.

20 de julio de 2016

EL SATÉLITE

Giranto era un satélite y, como todos los satélites, giraba y giraba alrededor de su planeta sin mayor preocupación.
Cierto día sintió una fuerte atracción. Giranto no resistió, se dejó llevar y fue a parar a la órbita de otro planeta. Como Giranto nunca oponía resistencia, iba siguiendo la estela de todos los planetas. Al fin y al cabo, Giranto era un satélite, y girar y girar, su misión. A él que más le daba.
Giranto aún sigue girando y girando. El satélite ignora que no todos los planetas son iguales y que hay planetas buenos y planetas malos. O como dijo un afamado astrónomo: «siempre hay que seguir la estela del mejor astro».
¿Encontrará Giranto algún día su planeta?
 
 
  • REFLEXIÓN: En la vida no todo da lo mismo, hay que saber escoger un camino, aquél que te ayuda a seguir mejor tu vocación o misión. No te dejes llevar por cualquiera que aparezca en tu vida.

8 de julio de 2016

EL CUERVO Y EL CIELO

Una vez volaba un cuervo por el cielo llevando en su pico un trozo de carne. Otros veinte cuervos se pusieron a perseguirle y le atacaron sin piedad.
El cuervo tuvo que acabar por soltar su presa. 
Entonces, los que le perseguían le dejaron en paz y corrieron, graznando, en pos del trozo de carne.
Y se dijo el cuervo:
—¡Qué tranquilidad...! Ahora todo el cielo me pertenece.
 
 
  • REFLEXIÓN: ¿Cuáles son tus prioridades en la vida? Vivimos eternamente agobiados guardando nuestras pertenencias como si hubiera siempre un ladrón al acecho, y no pensamos que es desprendiéndonos de las cosas como encontramos la paz interior y la posibilidad de disfrutar de otras opciones. Esfuérzate por olvidar, o al menos minimizar, tu apego a las cosas.

3 de julio de 2016

EL ENCUENTRO DEL MONJE

Cuenta la historia que, un día, un monje recibió una llamada urgente: debería encontrarse con Dios en la cima de la montaña en que vivía, antes de ponerse el sol. Rápidamente el monje se puso en marcha montaña arriba... ¡No podía llegar tarde a semejante cita!
Pero a mitad de camino se encontró con un herido que pedía socorro. El monje casi sin detenerse le explicó que en ese momento no podía ayudarle, que Dios le esperaba en la cima de la montaña antes del atardecer. Volvería después de encontrarse con él y le ayudaría.
Poco después se encontró con un niño de la calle, más adelante con una anciana que vivía sola, y más tarde con un parado que no tenía nada que llevar a su familia. Todos necesitaban ayuda, y a todos dijo lo mismo, que no podía entretenerse porque tenía un encuentro con Dios en la cima de la montaña y no debía llegar tarde bajo ninguna excusa. A todos les dijo que volvería un poco más tarde...
Unas horas después, cuando el sol todavía brillaba en el horizonte, el monje llegó a la cima de la montaña... y desde allí sus ojos se pusieron a buscar desesperadamente a Dios. 
Pero Dios no estaba...
Algunos dicen que Dios se había ido a ayudar a aquel hombre que pedía socorro. Que le habían visto junto al niño, y junto a la anciana y también junto al parado.
Y hay quien dice que Dios era incluso el mismo herido, el mismo niño, la anciana, y el mismo parado que pedía ayuda.
 
  • REFLEXIÓN: ¿Dónde buscamos nosotros a Dios? Buscamos a Dios donde no está, porque sin duda él está en cada persona que sufre y lo necesita, justo aquellos a quienes nosotros tantas veces despreciamos. Buscamos a Dios en la oración, en la intimidad y Dios siempre está en las personas, en todo aquel que nos rodea y puede necesitarnos.